?Surgieron entre los siglos XVII y XIX y establecieron las bases conceptuales sobre las cuales se construyeron las teorías contemporáneas. Estas corrientes buscaban dar respuesta a la necesidad de organizar la enseñanza, definir el papel del maestro y del alumno, y estructurar el proceso educativo en relación con la sociedad, la moral y la razón.
Las corrientes clásicas —entre ellas la Pedagogía Tradicional, la Pedagogía Empirista, la Pedagogía Racionalista, la Pedagogía Positivista y la Pedagogía Escolástica— se caracterizan por su énfasis en la transmisión del conocimiento, la disciplina, la formación moral, y la autoridad del docente como centro del proceso educativo.
Estas corrientes conciben al estudiante como un receptor de saberes y al maestro como guía moral e intelectual. La educación tiene como fin la formación del carácter, la adquisición de conocimientos universales y la adaptación del individuo al orden social existente.
A pesar de su enfoque directivo y normativo, estas pedagogías sentaron las bases de la organización escolar moderna, la planificación de la enseñanza y la evaluación del aprendizaje.
Transmitir el saber acumulado de la humanidad y asegurar la continuidad cultural mediante la enseñanza sistemática de los conocimientos fundamentales.
Formar la mente y el carácter del estudiante, promoviendo la disciplina, el respeto a la autoridad y la obediencia como valores esenciales para la convivencia social.
Estandarizar los procesos educativos, estableciendo métodos, contenidos y roles definidos entre docente y estudiante, con el fin de garantizar el orden, la eficacia y el control en el proceso formativo.